viernes, enero 21, 2011

PERMISIBILIDAD VS EDUCACIÓN PARA LA MADUREZ

Uno de los problemas más graves a que se enfrenta la enseñanza y como no, el esfuerzo educador que con gusto emprendemos día a día en las escuelas e institutos es el de abordar con resultados satisfactorios el espectro tangible de la permisibilidad.

Definimos permisibilidad en el contexto educativo como la aplicación servil de modelos pasivos en la presuntamente responsable tarea de ejercer una autoridad familiar, en el sentido del guiaje que las famílias acompañan en el desarrollo paulatino del menor en situación de minoría de edad.

Desglosemos en términos prácticos esta definición:

En las escuelas, desde la etapa de educación infantil hasta la enseñanza secundaria, se han detectado siempre aunque últimamente en mayor medida, debido a un estado socioeconómico de inestabilidad y de valores en transformación, una caída de las famílias en la calidad educativa de sus hijas-os.

Esta falta de severidad en los períodos en que la família debe ejercer aquel guiaje ejemplar mediante el cual se forma una personalidad educada, sensible, entregada a la capacidad de trabajo, a la visión de futuro y al respeto parte de dos conductas:

Un modelo laissez faire: originado por una equivocada concepción libertaria y muy reprobable donde la comodidad puede llevar a justificar transigir en situaciones que deberían ser moderadas y razonadas por los miembros de la familia que ejerzan de hecho una autoridad moral sobre el menor.

La incapacidad por parte de las famílias ya sea por inmadurez, falta de preparación, resignación, cansancio, de condescendencia contraproductiva ( el caso de muchas abuelas y abuelos que ejercen las funciones de madre y padre) de aptitud o de indisponibilidad, de ocupar el lugar que toda madre y/o todo padre deben saber gestionar, aun a costa del cansancio o de otras opciones que en aquel momento deben pasar a un segundo plano. Algo esto último para lo que muchas famílias, independientemente de sus preparaciones académicas y responsabilidades profesionales no están preparadas.

Detectar estos casos en los centros educativos es sencillo. El alumnado afectado presenta poca ó ninguna capacidad de aceptación a la contradicción, no se atiene a las normas que regulan el funconamiento del grupo clase, incluso del centro.

Trata de desafiar al profesorado y a todo aquel/lla que se oponga a sus designios como lo hacen con sus familias. Son retadores, pueden llegar a la agresión y a la ofensa fría y carente de emoción o a causar desperfectos en materiales y mobiliario común.


Actuación irracional frente a la negación.

Normalmente de existir la estrategia adecuada de oposición reconducir esa frustración por ver que no logran el resultado en este contexto que en su lugar de referencia donce son regentes de pleno derecho les funciona a la perfección no es tarea fácil y se aborda mediante una coordinación interdisciplinar. Un plan donde docentes, psicopedagogos y asistentes sociales elaboran una metodología de actuación directa como medida de intervención donde emplazar a la família y darles a entender la magnitud de su error o ignorancia al respecto de su pasiva actitud suele llevar a conflictos graves donde la falta de reconocimiento o la incapacidad de ofrecer una respuesta adecuada y responsable representan:

-Un gasto desmedido en la inversión de recursos humanos en un caso que resta cuota de atención a otros casos que merecen consideración por otras causas.

-Un obstáculo severo a la maduración y al proceso de desarrollo de la personalidad de un potencial tirano desadaptado para quien la vida puede ofrecer un panorama harto difícil.

-Bloqueo del desarrollo de la empatía.

-Incapacidad de compartir y del sentimiento de solidaridad.

-Comprensión limitada de la realidad en sentido amplio más allá de la percepción que es el mapa de su propio ego.

Es necesaria una muy seria admonición a estas famílias y exige actuar con premura. Cada transigencia consolidada en aspectos y situaciones donde la intervención y la reflexión son necesarias es un grado mayor de dificultad en el trabajo de reorientación.

La permisibilidad no tiene una relación directa con el status socioeconómico de las famílias y sí con el grado de madurez, escala de prioridades de la propia familia e historia personal.